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Uber multado con 966 MDD por desactivaciones automáticas de conductores

Uber multado con 966 MDD por desactivaciones automáticas de conductores

La Autoridad Holandesa de Protección de Datos impuso a Uber una multa de 966 millones de dólares estadounidenses (825 millones de euros) por desactivar cuentas de conductores mediante procesos automatizados, sin advertencia previa ni revisión humana. La sanción, notificada el 23 de agosto de 2026 en Ámsterdam, es la segunda más alta aplicada bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea y refleja una creciente presión regulatoria contra prácticas opacas en la economía digital.

¿Qué hizo Uber que provocó la multa?

Según la investigación holandesa, Uber implementó sistemas algorítmicos que suspendían o desactivaban permanentemente cuentas de conductores tras reportes individuales —como denuncias de pasajeros— sin garantizar intervención humana previa, ni notificación clara ni mecanismos efectivos de recurso. La autoridad destacó que algunas desactivaciones fueron definitivas y afectaron la fuente de ingresos principal de los trabajadores, lo que constituye una decisión de alto impacto legal y económico.

El rol de la inteligencia artificial (IA) en las decisiones laborales

Aunque Uber defiende que sus sistemas son herramientas de apoyo —y no sustitutos de la toma de decisiones humanas—, la autoridad holandesa subrayó que una computadora no debe decidir por sí sola sobre consecuencias tan graves como la pérdida de empleo. El caso pone en el centro del debate un principio clave: cuando una plataforma digital asume funciones propias de un empleador —como evaluar conducta, imponer sanciones o terminar relaciones contractuales— debe asumir también la responsabilidad jurídica completa, incluida la transparencia y el debido proceso.

Antecedentes: Tercera multa en dos años

Esta no es la primera vez que Uber enfrenta sanciones severas en Europa por manejo de datos y derechos laborales. En 2024, recibió una multa de 324 millones de dólares por transferir datos personales de conductores europeos a servidores fuera de la UE sin garantías adecuadas. En 2025, una segunda sanción de 10 millones de dólares reforzó la misma línea crítica: falta de control humano, ausencia de explicaciones comprensibles para los afectados y diseño algorítmico opaco.

Lo notable es que los tres casos parten de una misma red de denunciantes: conductores franceses, belgas y holandeses coordinados desde 2019 por Brahim Ben Ali, exconductor de Uber en París. Tras su propia desactivación —sin justificación escrita ni posibilidad real de apelación—, Ben Ali recopiló testimonios de 170 colegas y presentó la queja ante la autoridad holandesa, donde opera la sede europea de la empresa. Su iniciativa fue respaldada por la organización suiza PersonalData.io, especializada en derechos digitales, que ayudó a documentar patrones sistemáticos de toma de decisiones automatizadas.

¿Qué dicen los conductores mexicanos y latinoamericanos?

Aunque la multa es europea, su resonancia llega directamente a México y América Latina. En Veracruz, según datos de la Secretaría del Trabajo estatal, más de 12,500 personas se registran anualmente como conductores de plataformas digitales; el 68 % depende exclusivamente de estos ingresos. Una encuesta realizada por SHV Digital entre 317 conductores veracruzanos en mayo de 2026 reveló que el 41 % ha experimentado suspensiones de entre 24 y 72 horas sin notificación previa, y el 18 % reportó al menos una desactivación temporal sin acceso a justificación técnica ni contacto con soporte humano. Solo el 7 % logró una reinstalación efectiva tras apelar.

En países como Colombia y Brasil, ya existen proyectos de ley que buscan regular la relación entre plataformas y trabajadores, exigiendo transparencia en los algoritmos de evaluación. En México, la reforma a la Ley Federal del Trabajo de 2023 establece que las plataformas deben informar de forma clara los criterios de calificación y suspensión, pero aún carece de mecanismos de fiscalización efectivos. Expertos del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey advierten que sin supervisión técnica independiente, estas normas corren el riesgo de quedar en letra muerta.

La defensa de Uber y las críticas al fallo

Uber sostiene que sus políticas de seguridad priorizan la protección de pasajeros y que ninguna desactivación permanente ocurre sin revisión humana. Además, afirma que el 92 % de las suspensiones son temporales y reversibles. No obstante, la autoridad holandesa encontró evidencia contundente de al menos 147 casos en los que conductores fueron expulsados definitivamente tras un solo reporte, sin posibilidad de contrargumentar ni acceder a los datos que sustentaron la decisión.

Algunos analistas, como el columnista estadounidense John Gruber, han cuestionado la proporcionalidad de la multa, argumentando que exigir revisión humana en cada caso podría paralizar la capacidad de respuesta ante fraudes reales. Sin embargo, expertos en derecho digital mexicano señalan que el fallo no prohíbe el uso de tecnología, sino que exige diseños éticos y auditables: “No se trata de eliminar la automatización, sino de asegurar que quien diseña el sistema asuma la responsabilidad de sus efectos”, explica la abogada especializada en plataformas digitales, Dra. Lucía Méndez, de la Universidad Veracruzana.

Hacia una nueva era de litigio colectivo

Paul-Olivier Dehaye, fundador de PersonalData.io, anunció la creación de StartClaims, una nueva empresa dedicada a impulsar demandas colectivas contra plataformas tecnológicas. El primer objetivo es obtener compensación económica para los conductores afectados en Europa, pero ya hay conversaciones preliminares con colectivos de repartidores de Rappi y DiDi en Ciudad de México y Guadalajara. En el corto plazo, se espera que este modelo inspire iniciativas similares en la región, especialmente en contextos donde la informalidad laboral y la falta de acceso a justicia agravan la vulnerabilidad de los trabajadores digitales.

La multa a Uber no es solo un castigo financiero: es un precedente que redefine los límites éticos y legales de la automatización en el trabajo. Para los millones de mexicanos que dependen de plataformas digitales, el mensaje es claro: la tecnología no puede operar en la sombra. Exigir transparencia, recursos efectivos y responsabilidad real ya no es una opción —es un derecho fundamental en la economía del siglo XXI.

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